viernes, 15 de febrero de 2013

Amadou, un secamoscas natural

Cuando estamos pescando a mosca seca, en muchas ocasiones, la mosca queda totalmente empapada y llega a sumergirse aunque la sacudamos con fuerza.

En estos casos recurrimos a secar la mosca extrayendo el agua mediante polvos de gel de sílice, envolviéndola en un pañuelo de papel, o, la forma más tradicional y mejor de todas, encerrándola entre las tapas de un amadou. En este secamoscas se conjugan tradición y eficacia.

Partimos del hongo yesquero (Fomes fomentarius), que forma unos carpóforos voluminosos sobre los troncos de los chopos. Elegimos ejemplares de buen tamaño y salud para poder sacar las planchas adecuadas.

Piezas recolectadas.

Si el hongo se encuentra en condiciones óptimas de humedad lo limpiamos y pelamos, separando sólo el material con mejores condiciones para la elaboración. La parte más adecuada es la zona superior; hay que deshechar la zona de tubos (himenio) que corresponde a la parte ineferior del hongo.

Limpieza y pelado del hongo.
 
Se filetean del hongo la distintas planchas y se sumerjen en una solución de carbonato potásico o de líquido lavavajillas. Cuando han alcanzado la textura correcta se dejan secar. Con una maza plana de madera se aplastan lo máximo posible para expandir la superficie en todas las direcciones que nos permita la loncha.

Aplanado y expandido de las planchas.

Cuando ya se han secado del todo las planchas debemos proceder a suavizar las superficies mediante un sobado o frotado entre los dedos. Se adhiere a unas tapas de cuero mediante pegamento, se recorta el sobrante, remache, anilla, una cuerda y al chaleco dispuesta para su uso.

Preparación del secamoscas.
Hemos terminado el proceso de construcción. Ahora es labor del artesano decorarlo mediante grabados o detalles.


 
 
No te lo pierdas, ¡disfruta un amadou!.